El amortiguador es un instrumento que ha sido especialmente diseñado y fabricado para controlar las oscilaciones de la suspensión, generadas sobre todo por las imperfecciones en el terreno, manteniendo así la estabilidad en las ruedas.

Amortiguadores a Gas o Aceite Beneficios, diferencias y fallas más comunes

 Los amortiguadores de gas o aceite, comúnmente, tienen en su interior un pistón cuya función es desplazarse entre distintas cámaras (ya sea de aceite, gas o aire), para que los fluidos circulen por los orificios calibrados.

 

 

De esta forma se genera un efecto determinado de amortiguación, según el diámetro de los orificios y el tipo de fluido en las cámaras.

 

 

 

Tipos de amortiguadores de vehículos

 

 

En el mercado actual puedes encontrar puedes encontrar diversos tipos de amortiguadores, y algunos de ellos son:

 

 

 

Amortiguadores de doble tubo

 

 

Este tipo de amortiguadores se sub dividen en:

 

1. Sencillo de dos tubos

 

 

Es un instrumento que consta de dos tubos con forma cilíndrica anidados. El primer tubo ubicado en su parte interna se llama tubo de presión y el externo se conoce como tubo de reserva.

 

 

 

En la sección interna, justo en la base, se encuentra una válvula de compresión. Y, cuando el pistón inicia sus movimientos oscilatorios, el fluido hidráulico comienza a ingresar en las diferentes cámaras por medio de la válvula y los orificios en el pistón, convirtiendo dicha energía en calor para luego ser disipada.

 

2. Tubo doble cargado con gas

 

 

 

 

Estructura similar al anterior, pero incluye una carga de baja presión de gas nitrógeno al tubo de reserva, reduciendo el nivel de aire que puede generarse al sobrecalentarse los tubos.

 

 

 

Amortiguador hidráulico

 

 

Es el más común y utilizado en los vehículos en general: consiste en un pistón con agujeros, el cual se inserta en un cilindro con aceite; mientras mayor sea la presión, mejor será su rendimiento.

 

 

 

Amortiguador hidráulico con válvulas

 

 

La diferencia con respecto al anterior, radica en que, en lugar de un pistón con agujeros, este amortiguador incorpora válvulas que permiten el paso del aceite, según sea el nivel de presión ejercida.

 

 

 

Por tanto, este tipo de amortiguador aporta mayor suavidad, eficacia y eficiencia en su rendimiento.

 

 

 

Amortiguador sensible a la posición

 

 

Este tipo de amortiguador es un diseño mejorado del modelo de doble tubo, y al cual se la ha incluido ranuras al tubo de presión, permitiendo que el pistón se mueva con relativa libertad en terrenos aceptables.

 

 

 

Todo lo contrario sucede en zonas con superficies de mayor irregularidad y en donde el movimiento oscilatorio del pistón es más intenso, por lo que se requiere que se mueva con mucho menos libertad y así obtener un mayor control sobre el movimiento del vehículo.

 

 

 

Amortiguador sensible a la aceleración

 

 

Es un amortiguador con una modificación en el diseño de su válvula de compresión, generando un mejor rendimiento tanto en carreteras con superficies irregulares, como en zonas de confort, reduciendo el cabeceo durante el frenado y el balanceo en las curvas.

 

 

 

Amortiguadores de bobina

 

 

Es un equipo de doble tubo cargado con gas dentro del resorte helicoidal, generalmente utilizado en suspensiones traseras de vehículos de dos ruedas y en las suspensiones delanteras de los carros de 4 ruedas.

 

 

 

Amortiguador monotubo

 

 

Es un amortiguador de gas a alta presión que incluye un cilindro dividido entre dos cámaras: la primera con gas nitrógeno presurizado y la segunda con fluido hidráulico o aceite.

 

 

 

El gas y el aceite es separado por un pistón flotante y una válvula conectada al vástago en la sección fluida del tubo.

 

 

 

Cuando el aceite emerge del vástago del pistón, el nitrógeno se comprime dentro de la primera cámara.

 

 

 

Luego, la presión continua del gas en el aceite, genera una acción automática y rápida ante las condiciones del terreno y por ende un mejor control del vehículo.

 

 

 

Diferencias entre los amortiguadores de gas o aceite

 

 

Los amortiguadores de gas o de aceite buscan contribuir a la comodidad y seguridad del usuario durante la conducción. Se distinguen entre sí, porque el primero aporta una suspensión más rígida al mejor estilo deportivo, pero mucho más suave que la que ofrecen los de aceite.

 

 

 

Aunque, el amortiguador de gas mejora la estabilidad del vehículo en los escenarios más complicados de conducción, ante las frenadas de golpe, toma de curvas cerradas, entre otros aspectos.

 

 

 

En general, es el tipo de fluido en los amortiguadores lo que marca la diferencia entre un amortiguador a gas y uno de aceite.

 

 

 

Amortiguadores a gas – Ventajas y beneficios

 

 

Los usuarios destacan como la principal ventaja de este tipo de amortiguador, la adherencia de los neumáticos a la carretera.

 

 

 

El gas nitrógeno permite el retorno del aceite a las cámaras de forma rápida y segura, lo cual favorece el agarre de los neumáticos en terrenos imperfectos.

 

 

 

La absorción de los impactos en los amortiguadores de gas es más rígida, ofreciendo un mayor control sobre los frenos y la dirección, a expensas de una mayor sensación de los baches en el camino.

 

 

 

Una última ventaja, es que el nitrógeno minimiza la degradación del aceite a causa del calor, por lo que son más duraderos con respecto a los hidráulicos.

 

 

 

 

 

 

Amortiguadores de aceite – ventajas y beneficios

 

 

Es un amortiguador que funciona exclusivamente con aceite y presenta dos cámaras de aire. A través de las válvulas circula el aceite entre las cámaras, guiadas por el movimiento del vástago.

 

 

 

En comparación con el de gas, es un amortiguador menos eficiente, pero aporta una conducción más suave y cómoda al usuario con un mantenimiento casi nulo.

 

 

 

 

¿Cuándo debemos cambiar los amortiguadores de gas o aceite?

 

 

Los amortiguadores, en conjunto con los neumáticos, son elementos fundamentales para garantizar la seguridad en tu vehículo.

 

 

 

En promedio, los estudios indican que un amortiguador se comprime hasta 7.000 veces por minuto. Y es que este tipo de elemento trabaja de forma continua y se recomienda una revisión de rutina cada 20.000 km y sustituirlos cada 4 años o en su defecto cada 60.000 km recorridos por el vehículo.

 

 

 

Las fallas más comunes que alertan de un cambio necesario de los amortiguadores a gas o de aceite de tu vehículo son:

 

 

 

  • Crujidos cuando se toman curvas o se pasa por un bache.
  • Presencia de fuga y humedad del aceite del amortiguador.
  • Incremento del desgaste de los neumáticos en forma irregular.

 

 

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